miércoles, 8 de mayo de 2013

Ecología de los homínidos tempranos

De los artefactos arqueológicos se pueden extraer cinco aspectos principales que al ser combinados nos permiten generar imágenes de los diferentes aspectos de la vida prehistórica
1.     Aspecto tipológico: Las formas y estilos de los objetos y los cambios en los tipos a través del tiempo, constituyen la base de la cronología relativa. La definición de los grupos culturales y su distribución geográfica se basa en la separación espacial relativa de tipos de artefactos.
2.     Aspecto tecnológico: Los materiales y los pasos operativos utilizados nos indican los oficios básicos en las sociedades del pasado. El esfuerzo para obtener la materia prima y el grado de explotación extensiva o intensiva son relevantes para el desarrollo de hipótesis sobre la diferenciación social.
3.     Aspecto funcional: A través de la experimentación, el desgaste y el análisis de uso, podemos conocer la forma en que los artefactos fueron usados. Una combinación de análisis funcional y tecnológico puede revelar la historia de vida de los artefactos.
4.     Aspecto contextual: Con base en la información tridimensional detallada de los lugares en que artefactos y residuos fueron encontrados, junto con los remontajes, los lugares de actividad pueden ser clasificados como zonas de aprovisionamiento, talleres, áreas de procesamiento de alimentos, etc. Las relaciones espaciales y cronológicas entre las zonas de actividad identificadas permiten extraer conclusiones sobre la organización de la vida prehistórica.
5.     Aspecto cognitivo: Los artefactos nos dicen qué tipo de decisiones, deliberadas o inconscientes, estuvieron en la base de su concepción, fabricación y uso. Así un análisis comparativo de los datos de los cuatro aspectos anteriores pueden revelar las preferencias de diseño, producción y uso. La Información sobre la variedad de artefactos de una población, considerando la limitaciones del medio ambiente, nos da pistas sobre la gama de opciones de comportamiento y los aspectos de la toma de decisiones en la tipología, la tecnología, el uso de artefactos y organización del espacio. El espectro de las decisiones adoptadas por un grupo expone su conocimiento y comprensión del mundo, sus capacidades cognitivas y los procesos de difusión de la cultura subyacente

Las estrategias adaptativas son el resultado de la intervención de los individuos en el medio y estas intervenciones dependen de las relaciones sociales en el marco de un territorio.
Las interpretaciones relativas a la actividad económico-ecológica de los primeros homínidos en base a la bipedación, y con ello a la utilización de las manos y fabricación de herramientas, son contradictorias.
El cambio de una dieta basada en frutos, vegetales y pequeños animales a otra con mayor aportación de proteínas animales y de vegetales con un alto contenido de hidratos de carbono, como los tubérculos, permitió un cambio metabólico que favoreció el crecimiento del cerebro. Esta nueva dieta fue posible gracias a la utilización de instrumentos.
Se han utilizado tres tipos de evidencias para decidir la cuestión de cómo obtuvieron proteínas animales los homínidos antiguos.
v  El análisis detallado de los útiles y su posible funcionalidad. Mediante el análisis al microscopio del filo de un instrumento lítico se puede deducir para qué se utilizó
v  La etología, mediante el estudio comparado de las conductas de los simios africanos, ha ofrecido también algunas explicaciones interesantes.
v  Pero son los estudios tafonómicos los que han permitido avanzar más en la comprensión de la conducta de los homínidos antiguos.
Los homínidos controlaron dominios vitales de decenas de kilómetros cuadrados.
·         El descubrimiento de talleres de talla atestigua que se efectuaban expediciones con la única finalidad de fabricar útiles. Entre los miles de artefactos producidos, solo algunos son seleccionados y transportados.
·         El descubrimiento de lugares de despiece revela un acondicionamiento del territorio, el escondite de útiles, el uso de medios de transporte.
Como consecuencia de todo ello, surgió una nueva organización social.

Siguiendo a Domínguez-Rodrigo (2002), las principales posiciones interpretativas a partir de las lecturas y los estudios tafonómicos, etnoarqueológicos, etoarqueológicos y experimentales de los primeros yaci-mientos arqueológicos de la humanidad se centran en discutir sobre:
  1. Lo que cazaban los homínidos.
  2. Si los homínidos fueron carroñeros competitivos en el acceso a las carcasas de animales descarnadas.
    • Si carroñearon carcasas que no fueron intervenidas por los carnívoros.
    • Si carroñearon de forma pasiva carcasas descarnadas de matanzas de carnívoros.
  3. Si usaron una combinación de estrategias. 

Hipótesis de la caza

Dart (1949) relacionó la bipedia con cambios ecológicos: Los Australopithecus africanus, mediante herramientas fabricadas por ellos mismos, se dedicaron a la caza de animales pequeños y completaron el camino evolutivo de relación existente entre las sabanas abiertas, la bipedia y la eclosión de la cultura. Sostuvo que los huesos habían sido utilizados como instrumentos para herir, machacar y cortar antes de los útiles de piedra (cultura osteodontoquerática).

Todos los estudios sobre los homínidos siguen esquemas muy semejantes: la postura erecta, la adaptación a una alimentación carnívora en la sabana abierta, la construcción de herramientas y las modificaciones craneales y cerebrales son fenómenos que se refuerzan unos a otros dando lugar a una intensa presión selectiva a favor de seres cada vez más bípedos, hábiles y carnívoros: cazadores en suma.
La caza daría entonces origen al comportamiento humano.

En 1958 Brain identificó mordiscos de leopardo en algunos fósiles de australopitecinos y planteó que éstos no eran los acumuladores de huesos en los yacimientos, sino las víctimas. Por tanto, la emergencia del comportamiento humano no podía establecerse en estas especies tempranas.

Lorenz (1963) mostró la importancia de las conductas agresivas para la cohesión y articulación de los grupos sociales. Gracias a unos enfrentamientos, la mayoría de las veces rituales, se consigue un orden y armonía en el grupo.
-       Los intentos de ligar caza y agresividad tropiezan con un inconveniente serio: La caza no es una forma de agresión, sino un modo de vida.

Washburn y Lancaster (1968) ofrecen un modelo mucho más ponderado (modelo del macho cazador y la hembra cuidadora): en los grupos de monos y simios, los adultos no comparten el alimento; los seres humanos se distinguen por la cooperación. La caza es la responsable de este cambio. Existe una división del trabajo por la cual los machos cazan mientras las hembras cuidan de los pequeños y recolectan vegetales. De este modo se fortalecen los lazos familiares. Construir herramientas para cazar es una tarea compleja y enseñarlo a los jóvenes implica una habilidad cognitiva muy desarrollada. Las áreas del córtex y el cerebelo relacionadas con la destreza manual son hasta tres veces más grandes en los humanos que en los grandes simios. Los bifaces achelenses son los primeros objetos bellos construidos por los homínidos. Tenemos pues un hombre cazador que une placeres, habilidades, herramientas y estrategias de caza para obtener los alimentos.
v  Washburn y Lancaster (1968) afirman que incluso entre los monos el juego duro y el juego de peleas son sobre todo actividades de los machos y las hembras jóvenes exploran menos mientras muestran un mayor interés por los niños.
v  Este modelo ha recibido tantas críticas que resulta difícil incluso el sistematizarlas, sobre todo si lo relacionamos con la idea de unos dimorfismos sexuales que alcanzarían incluso las capacidades cognitivas.

Modelo de Isaac del reparto alimenticio.

Isaac estaba influenciado por el congreso Man the Hunter. Los cazadores recolectores actuales, a diferencia de los otros simios, dividen el trabajo, posponen el consumo de carne hasta llegar al campamento base y comparten la comida. Isaac asume que este comportamiento es estructural en Homo, y comenzó a practicarse en los márgenes de las sabanas. Este comportamiento habría reforzado los vínculos sociales. El motor de la socialización sería la distribución recíproca de alimentos (cazados, recolectados y procedentes del carroñeo).
*       El modelo de cooperación social que propone Isaac es de una división de los roles, aunque no lo apoya ninguna prueba arqueológica. La división social del trabajo es la explicación más parsimoniosa de una organización social eficaz para:
o    Obtener carne de animales grandes.
o    Fabricar útiles cortantes.
o    Amamantar a las crías y cuidar de ellas.
*       Pero en el modelo de Isaac las hembras no son meramente pasivas: Tiene un papel importante en la recolección de alimentos vegetales, huevos, insectos y pequeños anfibios y reptiles. El sobrante de las capturas se lleva a los lugares de habitación.

Tipos de Yacimientos
Tipo
Artefactos
Huesos
Delimitación
Interpretación
Ejemplos
A
Concentrados
Ausentes
Bien delimitado horizontal y verticalmente
Talleres o factorías líticas
Lokalelei.
Olduvai: EF-HR y TK.
B
Equivale a los butchering o kill sites de Mary Leakey
Concentrados
Una única carcasa
Bien delimitado horizontal y verticalmente
Lugares de descarnado
Olduvai FLK North 6 y FLK North Deinoterium.
Barogali.
C
Equivale a los living floors de Mary Leakey
Gran número
Distintas especies
Bien delimitado horizontal y verticalmente
Campamentos base.
Central place foraging.
Olduvai DK
y FLK Zinj.
Koobi Fora KBS y FxJj50.
D
Equivale a los sites with diffused material de Mary Leakey
Abundantes
Presentes o ausentes
Dispersa

Olduvai: DK y FLK North 5, 4 y 3.
G
Equivale a los stream channel occurrences de Mary Leakey
Transportados y redepositados
Transportados y redepositados
Concentrados o no

Olduvai BK, TK, SHK
O
Ausentes
Presentes

Yacimiento paleontológico

No contemplados por Isaac
Ausentes
Presentes, con modificaciones antrópicas


Koobi Fora.
Bouri.

·         En Barogali, Gobaad, Yibuti, se han hallado los huesos incompletos, y en su mayor parte fracturados, de un Elephas recki ileretensis de 1,2 Ma. El cráneo fue abierto para extraer el cerebro y la mandíbula desarticulada para desprender la lengua. Además han aparecido 570 fragmentos de útiles tallados (trituradores poliédricos, cortadores y raspadores) y fragmentos líticos.
·         Los campamentos base corresponden a la instalación de un grupo de homínidos durante un periodo más o menos largo. Se encuentran numerosos útiles, huesos de animales, cantos y pequeños bloques vestigios de construcciones y, en yacimientos datados después de 1,3 mda, huellas de fuego en cantos quemados. Integran una visión tanto espacial como temporal del paisaje y sus recursos y una organización social nueva que incluye compartir los alimentos y las materias primas necesarias para construir refugios o fabricar útiles. La ocupación pudo ser continua o periódica, en función de las estaciones o las migraciones de los animales. Los campamentos más antiguos hallados son:
o    Fj-1 (Fejej, Etiopía) 1,96 Ma. Abundante colección lítica de artefactos en cuarzo junto a numerosos fósiles de mamíferos, presentando muchos de ellos marcas de percusión relacionadas con la extracción de la médula.
o    DK (Olduvai, Tanzania) 1,8 Ma. A la orilla de un lago. Apareció un círculo de bloques de piedra de distintas dimensiones de 5 m de diámetro. Podrían ser los cimientos de una estructura de ramajes. En las proximidades había restos de comida y útiles tallados.
o    Bed I 1,7 Ma. Aparece un círculo central vacío de restos arqueológicos, lo que se ha interpretado como el espacio de una construcción simple a partir de pieles o elementos vegetales.
o    Gomboré I (Melka-Kunturé, Gadeb, Bodo, Etiopía) 1,7 – 0,3 Ma se encontró un área ovalada de arena consolidada ligeramente sobreelevada, vacía de todo objeto en el centro de un nivel arqueológico. Parece indicar el emplazamiento de un refugio de ramajes o arbustos cuyo suelo fue despejado. Pequeños círculos de piedra a un lado podrían corresponder a un apuntalamiento.
o    FxJj50 (Koobi Fora, Kenia). <1,6 Ma. Miles de piezas líticas. Gran densidad de restos óseos con marcas de corte y percusión.
·         Bunn(1994) observó que la ausencia de artefactos en el Escarpe de Koobi Fora no se debía a la falta de ocupación, pues estaban documentados numerosos fósiles con marcas de corte. En su opinión, la escasez de artefactos líticos se debe a la ausencia de materias primas locales, lo que motivaría a no abandonar los artefactos.

Para Isaac, junto con la capacidad de cazar, la emergencia del comportamiento humano coincide con la adquisición de hábitos de cooperación.

Modelo de la defensa de los recursos

Rose y Marshall (1996) proponen que los homínidos transportaban los recursos móviles, como carcasas o piedras, a lugares con recursos inmóviles, como los ríos. Considerando la tendencia de los primates a la defensa cooperativa, la competición con otros carnívoros, favoreció en los homínidos el uso regular de puntos estratégicos del paisaje, la sociabilidad, la defensa cooperativa y el consumo diferido.

Hipótesis del carroñeo

Blumenshine (1987) indica que la caza como motor evolutivo no ha sido corroborada por el registro fósil. Un trabajo de campo en el Serengeti y Ngorongoro mostró la posibilidad de que los homínidos viviesen de la carroña de los animales que fueron a morir a las superficies arboladas donde vivían los homínidos. En la estación seca, los herbívoros mueren en masa y los homínidos se hicieron con un nuevo nicho ecológico gracias a sus útiles de piedra.
Los conjuntos olduvayenses serían localizaciones elegidas para procesar carcasas que serían visitadas de nuevo debido a la acumulación de materiales de estancias anteriores (1991).
Los yacimientos en medios no arbolados responderían a visitas cortas a las sabanas abiertas, tras las cuales los homínidos regresarían inmediatamente a los medios cerrados de los bosques de galería (Modelo del refugio en bosques de galería, Blumenschine y Peters, 1998)

Para Lewis Binford los primeros homínidos no pudieron abatir a los grandes animales junto a los cuales se han encontrado los útiles de piedra. Según su Modelo de forrajeo en ruta los homínidos ni cazaban, ni compartían la caza. Sus costumbres serían semejantes a las de los actuales simios, cuya conducta es del todo individual. Una vida social compleja con caza de animales grandes solo habría aparecido con el Homo Sapiens hace 100.000 años.
Binford cuestiona las interpretaciones de Isaac y Mary Leakey y considera que el hallazgo de huesos y útiles en el mismo yacimiento puede ser:
·         el resultado fortuito de episodios distintos en distintos momentos.
·         El resultado de particularidades topográficas que atraerían a los homínidos cada cierto tiempo (por ejemplo, para descansar a la sombra, protegerse, beber…).
·         producido por agentes naturales.

ISAAC Y BINFORD: DOS MODELOS OPUESTOS

ISAAC
BINFORD
Distribución de alimentos
Reparto dentro del mismo grupo familiar
No se compartía el alimento
Gestión del espacio
La caza se transportaba a los lugares de ocupación
La carroña se consumía en el lugar donde se encontraba.
Conducta y organización social
Cognición y estructura social avanzadas
Cognición y estructura social conservadas

Bunn y Kroll (1986) apuntan tres modelos diferentes:
  1. Según las marcas halladas en centenares de huesos en Kobi Fora los Homo eran capaces de desmembrar carcasas desde hace 2 mda.
  2. Puede que lo único que aprovecharan fueran pieles y tendones.
  3. Los homínidos eran el último estadio del carroñeo después de los predadores y los animales carroñeros a los que disputarían los restos. Las verdaderas herramientas olduvaienses serían los núcleos sólidos (choppers) y las esquirlas o lascas eran materiales de desecho.
  4. Cabría añadir una cuarta: Los primeros homínidos pudieron cazar no solo piezas pequeñas sino también de tamaño medio.

¿Caza o carroñeo?

La alternativa entre caza y carroñeo no puede ser llevada a límites extremos. Todos los homínidos son omnívoros oportunistas. Los análisis de la presencia del C13 en los Australopithecus africanus de Makapansgat indica que en su dieta debía figurar un aporte considerable de proteínas animales pese a carecer de instrumentos líticos. Pero la alternativa entre caza y carroñeo supone una diferencia importante en términos sociales.
v  Si creemos con Isaac que los primeros usuarios de herramientas líticas transportaban hasta sus refugios las carcasas de los animales a los que habían dado muerte, cabe pensar que dispondrían de bastante comida para ser repartida de forma cooperativa.
v  Si lo que transportaban eran solo huesos descarnados, la escasez de alimentos introduciría un elemento de tensión social. La disputa por la comida y las imposiciones jerárquicas harían que la tendencia fuese retirar los alimentos de los campamentos para evitar la competencia.

Bunn y Ezzo (1993) estudiaron los yacimientos de Olduvai. Están constituidos principalmente por huesos proximales con marcas de corte, huesos largos con mayor masa muscular y por tanto los primeros que son consumidos por los carnívoros. Ello evidencia el acceso primario de los homínidos a estos restos o al menos un carroñeo muy activo.

Entrevista a José Manuel Maíllo Fernández y Manuel Domínguez Rodrigo.


Hipótesis del escondrijo de piedras o del transporte de recursos.

Para Potts (1984, 1988) los homínidos acumulaban materias primas líticas en distintos lugares a los que transportaban los recursos cárnicos que obtenían, principalmente del carroñeo. Esto implica una planificación de los movimientos a lo largo del territorio.

Hipótesis de la división de roles

A la hora de intentar establecer el grado de dimorfismo sexual que pudo existir, nos tropezamos con el riesgo de los argumentos circulares. Cuanto más grande y robusto sea un espécimen, más tenderemos a considerarlo como macho.
Las comparaciones estadísticas llevaron a Tobias (1975) a concluir que el dimorfismo sexual es, por lo que hace al tamaño del cráneo, intermedio en los seres humanos:
-       Mayor que en chimpancés, gibones y siamangs.
-       Menor que en orangutanes y gorilas.
-       Por tanto, la capacidad craneal nos sirve de poco salvo que podamos averiguar en qué rango se encontraba cada especie de homínido.
Por fortuna, las comparaciones con los simios actuales permiten dar con un rasgo craneal muy notorio indicativo del sexo: la cresta sagital: Una cresta sagital grande, capaz de servir de inserción para potentes músculos maseteros, es indicio de un macho.
-       Esto es válido para los homínidos con crestas sagitales, como los australopitecinos robustos. Lástima que la mayoría de los homínidos conocidos carezca de cresta sagital o se encuentre sólo en forma de indicio.
Al entrar en la cuestión mucho más especulativa de la diferencia de las conductas según los sexos, la imaginación se dispara.
Para Lovejoy (1981), la clave del éxito adaptativo de nuestros antecesores estriba en una división estricta de las funciones de los distintos sexos (Tema 2). En contra de esta teoría constatamos un alto dimorfismo (como el de los gorilas) en Australopithecus afarensis, que ya era completamente bípedo. En cuanto a los caninos, el dimorfismo es menor. Esto hace que sea difícil inferir el tipo de organización familiar dominante en esta especie que, en todo caso, no debió ser la monogamia.

Hawkes, O’Connell y Blurton Jones (1997) utilizaron la descripición de las técnicas de los hazda (norte de Tanzania) para establecer una hipótesis acerca de la adaptación de los homínidos.
-       Carroñeo-caza por parte de los hombres.
o    De acuerdo con las oportunidades de obtención de carroña, esta fórmula de obtención de carne solo habría sido importante para los primeros homínidos de forma intermitente y dependiendo de su capacidad de desplazar a los competidores.
-       Recolección (excavación para obtener tubérculos) por parte de las mujeres y los niños.
o    Las mujeres disputan la carroña a los animales armadas con sus palos de cavar.
*       Sería difícil calificar a los hazda de carroñeros o de cualquier otra forma respecto a la manera en cómo obtienen sus alimentos. El concepto de omnívoros oportunistas es el que mejor les cuadra.

Hipótesis de la recolección

Jolly indica algunos agujeros en el modelo bipedia-herramientas-disminución de los caninos e incisivos-aumento cerebral:
-       La bipedia aparece mucho antes que los instrumentos líticos
-       Si los hombres usaban herramientas de forma ocasional, como los chimpancés, no se entiende como éstos han conservado los incisivos y caninos más grandes de todos los simios superiores.
Jolly (1970) sugiere un paralelismo:
Terophitecus (babuino)
Papio (papiones), Mandrilus (mandriles)
Babuinos y homínidos:
-       Ocupan espacios abiertos, forman grupos con un solo macho
-       Tienen los caninos e incisivos relativamente cortos
-       Las falanges de los dedos 2-5 del pie son de menor tamaño que la del dedo gordo
Homínidos del Vilafranquiense
Chimpancés
-       Los homínidos se alimentarían, como los babuinos, en base a objetos pequeños y duros, semillas de las huertas y plantas anuales de las sabanas.
-       En una segunda fase, se introducirían las proteínas animales, pero las semillas continuarían siendo de gran importancia.
Los estudios de Keeley y Coth (1981) sobre los útiles de Koobi Fora y otros yacimientos, ponen de manifiesto que muchos se utilizaron con materiales vegetales
El análisis de Stahl (1984) acerca de la dieta en condiciones previas al uso del fuego supone un argumento contrario a una gran dependencia de la alimentación vegetal, debido a su toxicidad o dificultad de digestión.
La hipótesis abuela (Hawkes, 1997) es una teoría acerca de la importancia de la recolección para la prolongación de la vida de las hembras más allá de la menopausia, toda vez que la tasa de recolección más alta se da en las mujeres que ya no tienen a su cuidado los niños. Pero el aprovechamiento de los tubérculos supone una elevada técnica de control del fuego.
Esa misma transformación de los alimentos vegetales cociéndolos ha sido también sugerida por Collard y Wood (1999) y Wood y Brooks (1999) relacionándola con la reducción del tracto intestinal del ergaster que sugieren Aiello y Wheeler (1995).



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